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«La asombrosa y verdadera historia de un ratón llamado Pérez». De Ana Cristina Herreros

  • Editorial: Siruela
  • Año: 2018
  • Autora: Ana Cristina Herrero
  • Ilustradora: Violeta Lópiz
  • Número de páginas: 48
  • Encuadernación: Cartoné
  • Formato: 300 x 200 mm
  • ISBN: 9788417074135
  • Edad: las tres edades
  • Colección: Siruela ilustrada 9

Este cuento es apto para adultos y niños y está basado en los estudios y el ensayo científico de José Manuel Pedrosa titulado «La historia secreta del Ratón Pérez».

La autora va narrando, de forma muy amena y pormenorizada, cómo surgió la tradición del ratoncito Pérez, tan arraigada por todo el mundo.

En aquella época, cuando a un niño se le caía un diente, se ponía de espaldas a la casa y lo lanzaba con mucha fuerza para que llegase hasta el tejado y el ratón pudiera cogerlo, porque si se caía al suelo corría el peligro de que no le saliese ningún diente en aquel agujero que ahora sangraba. Y si se quedaba sin dientes…entonces no podría comer. Y si no podía comer…entonces no crecería. Por eso era tan importante que los nuevos dientes que iban a salir en su boca para siempre, gracias al ratón, fuesen duros y rectos como los de los ratones y aguantasen mucho tiempo sin caerse.

«La asombrosa y verdadera historia de un ratón llamado Pérez»

Con el tiempo, las viviendas fueron cambiando, ya no eran casas de una o dos plantas, sino bloques de pisos. Entonces los niños pasaron a echar sus dientes a las cenizas de la chimenea y el ratoncito los recogía. Pero, más adelante, con la llegada de la luz eléctrica, está tradición también fue desapareciendo hasta transformarse en lo que es hoy.

Pero…¿Cómo surgió el nombre del ratoncito Pérez?

El ratoncito no tenía nombre, pero, al parecer, un cura que escribió una historia a un niño rey llamado Alfonso cuando se le cayó un diente, aseguró que este ratón vivía en Madrid. Hablamos de finales del siglo XXI y el ratoncito vivía con su mujer y tres hijos dentro de una caja de galletas en el sótano de una confiería de la calle Arenal. El cura dijo que se apellidaba Pérez, y ese fue su nombre desde entonces.

La historia también habla sobre otros homólogos del ratoncito Pérez como «la petite Souris» en Francia, «the Tooth Fairy» en Estados Unidos, «Formiquina» en Italia…

Habla también de «el Angelet de les dents» en Cataluña y de «Maritxu teilatukoa» (Mari la del tejado), dos figuras que desconocía por completo.

En conclusión el cuento es ameno, divertido y aporta datos interesantes, también para los adultos. Incluye folclore y tradición, dos elementos que me encantan. Este cuento es ideal para un niño que ya se va haciendo mayor porque ha perdido su primer diente.

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